Reporte Ambiental
La idea de la existencia de un conflicto esencial entre el hombre y la naturaleza que domina nuestra época viene creciendo desde el siglo pasado, cuando se delinean los dos grandes paradigmas alternativos: el optimista y el pesimista. La visión «optimista» de la historia es evolutiva. Se sostiene en el darwinismo en el plano de la naturaleza, y en las dos mayores corrientes del pensamiento social moderno: el marxismo y el liberalismo. Todos ellos ven al hombre avanzando por un camino plagado de dificultades y tensiones, gracias a su capacidad de resolver éstas de manera siempre superadora. La visión «pesimista» se apoya en la noción de un equilibrio sistemático cuya ruptura es fatal. Si el paradigma optimista confía en el conflicto y en la capacidad de superarlo, el paradigma pesimista confía en el equilibrio y en su mantenimiento. A partir de Malthus y de Durkheim se suceden los preanuncios de las catástrofes que culminarán en la sociedad industrial y la civilización tecnológica: el crecimiento exponencial de la población, la aniquilación de los mecanismos sociales de control cultural, el impulso destructivo del ser humano, el agotamiento de los recursos naturales. En nuestros días, en ambos lados de estas visiones del mundo global, resuenan voces que parecen razonables, y en ambos también se siente el palpitar de los argumentos emocionales.