Reporte Ambiental
Otra gran categoría de intervención pública la representan los incentivos económicos. La idea general no es obligar a determinados comportamientos a las empresas o consumidores, sino penalizarlos o premiarlos según como actúen. Se trata de cambiar los costes y precios relativos de actividades y bienes para orientar las decisiones hacia comportamientos considerados ambientalmente más adecuados. El ejemplo más evidente es el de los impuestos ambientales o ecológicos. El sistema fiscal no se utiliza en este caso con el objetivo principal de recaudar dinero para financiar bienes públicos o para políticas redistributivas, sino como instrumento de política ambiental. Existen en el mundo muchos ejemplos de impuestos con esa finalidad que gravan la emisión de contaminantes a la atmósfera o a las aguas, o bien penalizan la entrada de residuos en los vertederos o encarecen productos problemáticos, como determinados fertilizantes o diversos productos de un solo uso. Sobre este último caso existe el ejemplo de Irlanda, donde un pequeño impuesto sobre las bolsas de plástico no reutilizables, implantado en 2002, llevó en pocas semanas a una disminución en su uso superior al 90%.